Clarissa Dervic, más mujeres en el karting

Clarissa Dervic, de 12 años y Santa Cruz de Tenerife, tiene una gran pasión: el Karing, por la cual, estaría dispuesta a todo.

Todo empezó una tarde de invierno que parecía aburrida, su abuelo se la llevo a las instalaciones de karting ubicadas en el sur de Tenerife, y fue increíble, le encanto, y al cabo de los días volvío, y cada vez repetía más frecuentemente, y poco a poco se convirtió, día a día, en una necesidad. Sólo pensaba en ir al cole, realizar sus tareas extraescolares lo más rápido que pudiera, para poder acudir al circuito. Al cabo de un año, y gracias al esfuerzo de sus padres, empezó a cumplir su sueño realidad. A día de hoy, está corriendo en Valencia, con el equipo: formula de Campeones & Pragaespaña.

El hecho de que solo puede competir y entrar en un buen nivel en la península, encarece muchísimo la consecución de su sueño, ya que, debido a vivir en una Isla, los traslados y los gastos son carísimos. Tanto para ella, como para su familia, la situación les hace replantearse muchas cosas, ya que para ellos es fundamental recibir ayuda para poder seguir realizando este deporte, a pesar de que se esfuerza día a día, y de forma muy intensa.

Por el momento ha conseguido, situarse entre los diez primeros puesto del campeonato España (karting - Cadete) y en el Valenciano ahora mismo está en el tercer puesto. En ambos campeonatos, es la única chica.

Su objetivo siempre es superarse a sí misma día a día, y de la mejor manera posible. El karting es un deporte muy caro y cualquier ayuda es bienvenida, de este modo, seria genial poder tener una ayuda para los gastos usuales de la práctica del deporte.

 

 

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Clarissa Dervic, de 12 años y Santa Cruz de Tenerife, tiene una gran pasión: el Karing, por la cual, estaría dispuesta a todo.

Todo empezó una tarde de invierno que parecía aburrida, su abuelo se la llevo a las instalaciones de karting ubicadas en el sur de Tenerife, y fue increíble, le encanto, y al cabo de los días volvío, y cada vez repetía más frecuentemente, y poco a poco se convirtió, día a día, en una necesidad." data-share-imageurl="">