#SomosADR

 

El club femenino de futbol sala de Molina de Segura (Murcia), nació en 2008 de la mano de Sonia Carbonell, como un club de categoría cadete. Con los años y a pesar de los pocos recursos económicos, han progresado hasta poder lograr, la temporada pasada, ganar la liga, y que les mereció un puesto en segunda división nacional, pero que tuvieron que renunciar por la falta de recursos. Para el club es un orgullo ver cómo tras casi 12 años, la gran mayoría de jugadoras, siguen vinculadas en el club y consiguiendo logros deportivos.

Este club, es gobernado, prácticamente, en su totalidad por mujeres, la presidenta es Francisca María Cayuela Fuentes, la vicepresidenta, María Del Mar Aracil Cayuela, la vocal del club y la que ha sido entrenadora en años anteriores, Sonia Carbonell Peñalver. En el cuerpo técnico para la próxima temporada 2020/21 contaran con dos entrenadoras: Fuensanta Abellán Alfocea y María Murcia Guzmán. Y seguirán contando con la delegada de club y preparadora física, Marina Barceló, como en los últimos 5 años.

Su objetivo es demostrar que con trabajo y esfuerzo se puede volver a repetir el éxito de la anterior temporada, ascender a segunda nacional y poder hacer frente a los costes que implicaría poderla disputar. Pero para ello, deben hacer frente a su principal dificultad: los medios económicos. Este año tras la crisis del coronavirus alguno de sus patrocinadores les han comunicado que no van a poder ayudarles, ello significa que encontrarán mayores dificultades de las normales para poder pagar fichas, arbitrajes, equipaciones y material deportivo. Las jugadoras del club siempre han pagado para poder jugar y que el club pudiera continuar año tras año. Conseguir su objetivo, sería una gran recompensa al trabajo, ya que todas ellas estudian o trabajan, no teniendo otra posibilidad si quieren seguir jugando. Y, además, también demostrar que un club dirigido por mujeres puede llegar al mismo lugar que uno dirigido por hombres y con la mitad de recursos. Por ello solicitan 3.500 €:

¿Les echamos una mano?